EL ENTRENAMIENTO DE UN ÁNGEL DE LA FE

EL AMADO KUTHUMI:
El Ángel debe aprender como sostener la radiación de alguna virtud específica.
Él debe sostener esa cualidad de sentimiento hasta que sea instruido para liberar la esencia de la Virtud (la dulce unción desde Jo alto) hacia dentro del mundo y atmósfera de algún individuo que requiera asistencia.
Por ejemplo, si el Ángel desea convertirse en uno de las Legiones de la Fe en Dios, él es asignado por el Señor Jofiel a un Templo en el Primer Reino bajo uno de los Ángeles Directores de las Legiones del Señor Miguel.
Aquí él entra al ímpetu ya establecido de la Fe Cósmica y siente en el mismo la pulsación, poder, y vibración de la Fe. El aprende a absorber desde el gran Corazón Cósmico del Señor Miguel el regalo de la Fe sostenida.
Él aprende a generar la Fe en su propio cuerpo emocional. El aprende a sostener esa cualidad de sentimiento. Luego él va afuera de la periferia del aura de su Instructor y trata de sostener, a través de su propia conciencia, la Fe que él disfrutaba tan libremente en el compás seguro del ímpetu de Fe de otro.
Aquí su fuerza es medida. Gradualmente él es capaz de sostener la cualidad de la Fe durante períodos de tiempo más y más largos a medida que él va más y más lejos del aura de su Instructor.
Luego, de acuerdo a la dirección de los Mensajeros de la Fe, él es enviado en una misión con un Ángel Guardián y muchos otros Ángeles neófitos. Ellos llevan la Fe a este mundo físico donde mora tanta miseria, desilusión, infelicidad y aflicción.
Los Ángeles entran en las auras de los hombres, mujeres y niños perturbados e irradian la Fe que ellos han aprendido a sostener – dando nueva esperanza y coraje al desesperanzado.
Justamente, así como un radiador emite un calor confortador dentro de la atmósfera, así hace el Ángel que irradia una presión de Fe (o cualquier virtud que sea muy requerida) hacía dentro de los espíritus de los hombres.
Cuando su regalo de radiación ha ejecutado su servicio, él regresa con su Superior para encarnar de nuevo la virtud de la Deidad y esperar más tareas en Su Nombre.
Kuthumi
Del Libro EL GURU Y EL CHELA, INEC
