LA RADIACIÓN DE DIOS EN EL SEXTO RAYO

JUAN EL AMADO
2 junio de 1985 -extracto-
En la rotación de los Ciclos Cósmicos, el Sexto Rayo ha sido el último Rayo afectando la naturaleza del hombre durante la era pasada.
Gradualmente el Séptimo Rayo está haciendo Su advenimiento sobre el escenario de la vida, pero como están informados, éste es todavía predominantemente una actividad interna cuyas vibraciones encuentran santuario únicamente en las mentes y corazones de la minoría hasta ahora.
Debido al ímpetu de dos mil años y Su aceptación general, el Sexto Rayo de la Ministración, Curación y Paz llega a la conciencia externa de mucha gente de diversas religiones, culturas y naciones.
No Me refiero a una enseñanza o doctrina en particular sino a la Vibración de la Radiación de Dios que impacta en la sustancia de los cuerpos internos.
La Radiación de Dios se registra sobre los vehículos del hombre a través de diversas avenidas: a través del reino elemental como prana; a través de los tan llamados ‘sentidos externos’ del hombre (sonido, color, tacto, sabor y fragancia) grabándose en la sustancia cerebral actual; como imágenes o conceptos aplicados a las facultades comprensivas del hombre; y llega al conocimiento externo en el cuerpo emocional como las cualidades del Espíritu Santo (paz, alegría, amor de vida, adoración a Dios, etc).
Todas estas avenidas dentro del hombre, cuando se eleva lo suficiente, culminan finalmente con la experiencia unificada de la Verdadera Armonía del cuerpo, mente y espíritu; la Armonía del Verdadero Ser sobre este planeta, EL CRISTO.
Con el ímpetu fuerte del Sexto Rayo ya penetrando la conciencia, continuamente elevamos la vibración de la naturaleza externa del hombre a través de las corrientes de Armonía canalizándose (la combinación de todas las Actividades Divinas) hacia dentro de cada esfuerzo constructivo que llega al conocimiento externo del hombre (en música, arte, devoción, ciencia, curación gobierno e iluminación).
Nosotros presionamos dentro de esa expresión la vibración de la Verdadera Armonía, alcanzando al cuerpo, mente y alma del hombre.
Juan El Amado
La Palabra junio 1985 -extractos-
