LA CURACIÓN DENTRO DEL FUEGO VIOLETA

LA AMADA SEÑORA MERCEDES:
27 de marzo de 1986
Hijos de la Llama de la Liberación,
ustedes están conscientes de la acción del Fuego Violeta, penetrando en, a través y alrededor de los electrones del hombre, dispersando la efluvia entre esos electrones.
Esto naturalmente es el aspecto de la Purificación y la Transmutación del Fuego Violeta y ésta es la fundación de la Curación con el Séptimo Rayo’.
Gracias a la asistencia del gran Maestro Hilarión y a la Hermandad de los Salones de la Ciencia, el hombre ahora se da cuenta que toda sustancia es sólo energía y vibración.
Recientemente (de nuevo a través de los esfuerzos del Poderoso Hilarión), los científicos han sido capaces de capturar átomos en películas. He aquí que el átomo no era una ‘cosa’. En vez de eso era una onda con un ritmo establecido. La energía avanza a través de los cuatro vehículos del hombre en ondas! Y los cuerpos del hombre son sólo ondas de energía ellos mismos!
Dentro del Corazón del Fuego Violeta está el Plan y Patrón Divino del movimiento de la onda, el ritmo perfecto de todos los electrones pertenecientes a este planeta.
El aspecto del Poder del Fuego Violeta hace la Transmutación y la remoción de la efluvia. El aspecto de la Sabiduría y el Amor del Fuego Violeta luego re-establece el Ritmo perfecto de las ondas de Energía dentro de la sustancia vibrando de los cuerpos físico, etérico, mental y emocional.
Estoy esperando con esto que ustedes sean capaces de ver los cuatro vehículos del hombre no tanto como una ‘sustancia’, una cosa que necesita ser Curada, sino más bien como un campo de fuerza de energía en movimiento, con una cierta vibración.
Ustedes pueden conducir el rumbo en sus Actividades de Curación de Fuego Violeta. Verán el Ritmo Divino dentro del Fuego Violeta alcanzando a cada célula, átomo y electrón, y re-estableciendo el Ritmo perfecto de la Salud y Perfección.
Juntos en Unidad, somos una Fuerza Curativa que no falla moviéndose sobre este planeta con la Gracia que el Ritmo Divino siempre trae.
La Señora Mercedes
La Palabra, junio 1986 -extractos-
