LOS REGALOS INHERENTES DENTRO DE LA VIDA

en rosa

EL AMADO PABLO EL VENECIANO:

El Puente, abril 1957

Habiendo visto al propio electrón más pequeño proyectado fuera desde la Deidad (la Presencia “YO SOY” Universal), sabemos que dentro de aún uno de estos electrones (billones de los cuales forman su río de vida viviente) está todo el poder y actividad creadora potencial de la Deidad.

Es Nuestro esfuerzo atraer desde el individuo que está listo para tal asistencia, los regalos que son inherentes dentro de la vida dada tan libre y constantemente a su uso y poder gobernante.

Como incontables cantidades de estos electrones pasan al ser de cada miembro de la raza humana cada minuto, si un individuo utilizara los talentos, regalos y poder creador dentro de siquiera uno de tales electrones, se asombraría con la perfección y generosidad del regalo de vida en sí mismo.

Sin embargo, el hombre deja que la vida fluya (como el agua) a través de su ser sin ser usada o, peor aún, calificada destructivamente por el pensamiento, sentimiento, palabra hablada y acción.

La Música de las Esferas, los colores del Cielo, la sabiduría de las eras – todos estos regalos y más están dentro de su propia vida.

Nosotros, la Hermandad del Amor, tratamos de dirigir Nuestros Rayos hacia dentro de esta vida y de liberar algo de su perfección.

Cuando tenemos buenos resultados a través de la cooperación del individuo, la vida que fluye hacia y a través de él es calificada con alguna expresión de belleza.

¡A menudo tal ser, una vez en posesión del poder para controlar constructivamente el flujo de la vida, olvida la asistencia dada, deleitándose con su talento; recibiendo los beneficios de su uso; complaciéndose con los aplausos de sus contemporáneos y, generalmente, sintiendo que los talentos de la vida – meramente expresados a través de él – son suyos propios!

Luego a tal ser (por Ley Cósmica) le es rechazado el uso de ese regalo en una vida subsiguiente; hasta que la lección sea aprendida de que la vida – y Su Dador – son el Hacedor, el Hacer y el Hecho.

Pablo El Veneciano

La Palabra abril 1993

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