YO SOY UN PILAR DE FUEGO VIOLETA

Llama Violeta

HABLA LA AMADA SENGEN SAMA:

24 de Abril de 1984

Cuando atiendan sus deberes y servicios diariamente, recuerden que son un Pilar de Fuego Violeta como a menudo lo afirman, pero siéntanlo, conózcanlo, «YO SOY» un Pilar de Fuego Violeta!

Y siendo un Pilar de Fuego Violeta dense cuenta, profundo dentro de su Ser más recóndito, lo que significa la misericordia, la compasión y el amor, y mediante su propia radiación, por su paso sobre este planeta Tierra, ustedes pueden elevarla, elevarla, elevarla siempre más alto hacia la gloria que es Su destino y que pronto se expresará en toda su plenitud en la Nueva Era de la Liberación, que está amaneciendo.

No vean una aflicción en su compañero viajero, sino véanlo como una expresión de Amoroso Fuego Violeta Transmutador.

Cubran toda Vida con el Fuego Violeta. Oh, el Fuego Violeta de la Transmutación, tan lleno de misericordia y compasión y la más grande misericordia que ustedes pueden dar a la Vida es la compasión amorosa, una bendición de su propio Ser, porque en la Conciencia «YO SOY» ustedes son todos Uno. No hay separación. Y a medida que elevan a su compañero de viaje elevan la acción vibratoria, no sólo de ustedes mismos sino del planeta entero; y verdaderamente se regocija el Universo.

Yo envío fuera el Fuego Violeta para toda Vida. Ustedes lo sentirán desde lo más profundo de su Ser saliendo como una bendición a toda Vida.

Han prometido a través de los años servir bajo Nuestro gran Maestro Ascendido Saint Germain y ahora en la conciencia acelerada que Él disfruta y con la que les bendice, hace Su corazón agradecido.

Pueda Él sentir el amor que ustedes le envían por Su servicio a la Vida. Ese amor amplifica Su servicio. Necesitamos, requerimos puestos de avanzada del Fuego Violeta sobre este planeta.

Y cuando son un Pilar de Fuego Violeta, son el Amor, la Compasión, el entendimiento y la misericordia encarnada.

YO SOY en ustedes y ustedes son en Mí. Somos el Corazón de Dios y el Corazón de Dios es misericordia amorosa. Gracias,

SENGEN SAMA

La Palabra, julio 1984 -extractos-

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